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Cloud Computing: Qué Es y Por Qué Ya No Es Opcional para las Empresas

Escrito por Andrés Lozada | Apr 11, 2026 11:00:00 AM

Hace diez años, la pregunta en muchas empresas latinoamericanas era si tenía sentido moverse a la nube. Hoy esa pregunta ya no existe: el 94% de las empresas a nivel mundial usa servicios cloud en alguna forma, y Gartner proyecta que para 2028 la computación en la nube dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito básico de operación. El que llegue tarde no va a perder terreno — va a quedar fuera del mercado.

Pero entre entender que el cloud es importante y saber qué significa adoptarlo de manera que genere valor real, hay una distancia considerable. Este blog intenta cubrir esa distancia de forma práctica.

Qué es realmente el cloud computing

La definición técnica es conocida: acceso bajo demanda, a través de internet, a recursos de cómputo compartidos — servidores, almacenamiento, bases de datos, redes, software — con pago por uso. Pero la definición que importa para un directivo de negocio es otra: el cloud computing es la capacidad de escalar la tecnología de tu empresa al ritmo que exige el mercado, sin estar limitado por la infraestructura que tienes instalada en tu edificio.

Los modelos de servicio son tres y vale la pena entender las diferencias:

  • IaaS (Infrastructure as a Service): La empresa renta servidores, almacenamiento y red en la nube. Controla el sistema operativo y todo lo que corre sobre él. Es la opción con más control y más responsabilidad técnica. AWS, Azure y Google Cloud son los grandes proveedores en este espacio.
  • PaaS (Platform as a Service): La empresa renta una plataforma completa para desarrollar y desplegar aplicaciones, sin gestionar la infraestructura subyacente. Ideal para equipos de desarrollo que quieren concentrarse en el producto, no en los servidores.
  • SaaS (Software as a Service): El software se entrega como servicio por suscripción. El usuario solo necesita un navegador. Es el modelo más adoptado: SaaS representa el 53.6% de todo el mercado cloud en 2025 (Grand View Research). CRM, ERP, correo corporativo, colaboración — todo eso ya opera en este modelo en la mayoría de las empresas.

Los modelos de despliegue también importan: nube pública (infraestructura compartida gestionada por un proveedor), nube privada (infraestructura dedicada), e híbrida (combinación de ambas). El 90% de las organizaciones operará con un modelo híbrido para 2027 (Gartner), y el 89% ya usa múltiples proveedores de nube simultáneamente (Flexera 2024).

El tamaño del mercado dice algo importante

El mercado global de cloud computing superó los $912 mil millones de dólares en 2025 (Precedence Research), partiendo de $156 mil millones en 2020. El gasto de usuarios finales en servicios de nube pública creció un 21.5% interanual, llegando a $723 mil millones (Gartner 2025). Para 2027, ese gasto superará el $1 billón.

El segmento de IaaS — infraestructura en la nube — creció un 22.5% en 2024, alcanzando $171.8 mil millones (Gartner), con AWS liderando con el 37.7% del mercado, seguido de Microsoft Azure con 23.9% y Google Cloud con 9%. Tres proveedores concentran más del 70% del mercado global.

Para América Latina, el crecimiento del mercado cloud tiene un CAGR del 22.9% hasta 2033 — una de las tasas más altas del mundo para esta tecnología.

Por qué las empresas migran y por qué algunas se quedan atrás

Las razones para migrar al cloud son bien documentadas: flexibilidad para escalar, reducción de costos de capital, acceso a tecnologías avanzadas como IA y analítica, y continuidad del negocio más sólida. Más del 85% de las organizaciones ya tiene una estrategia cloud-first (Gartner), y el 95% de los nuevos workloads digitales se ejecutarán en plataformas cloud-native en 2025.

Las razones para quedarse atrás también son conocidas: preocupaciones de seguridad, complejidad de la migración, resistencia cultural, preocupaciones sobre la privacidad de los datos y — la más honesta de todas — falta de claridad sobre por dónde empezar. El 52% de las organizaciones cita la seguridad como su mayor preocupación al migrar al cloud (Gitnux).

Pero hay un dato que pone esas preocupaciones en perspectiva: el costo de no moverse es cada vez más alto. Las empresas que operan con infraestructura on-premise legada tienen ciclos de actualización más lentos, menos capacidad de respuesta al mercado, y un gasto en mantenimiento que consume presupuesto que debería ir a innovación. El 51% del gasto en TI ya se ha desplazado de sistemas tradicionales hacia soluciones cloud en 2025 — ese es el punto de inflexión.

El error más común en la adopción de cloud

No es elegir el proveedor equivocado. Es hacer un lift-and-shift sin una estrategia: mover las aplicaciones y cargas de trabajo tal como están al cloud, sin rediseñarlas para aprovechar las capacidades del entorno. El resultado es que la empresa paga por nube pero opera como si siguiera en el datacenter. Y encima, frecuentemente gasta más: el 32% del presupuesto cloud promedio se va en recursos inactivos, y solo el 30% de las empresas puede hacer seguimiento preciso de sus costos cloud (Gartner 2024).

La adopción de cloud que genera valor real no es un proyecto de infraestructura. Es una transformación de cómo la empresa diseña, despliega y opera sus aplicaciones — con los principios cloud-native como base: elasticidad, automatización, resiliencia, y optimización continua de costos.

Por dónde empezar si estás en las primeras etapas

Lo primero es un inventario honesto de tus aplicaciones y cargas de trabajo actuales. No todas son candidatas ideales para migrar al cloud en el mismo momento ni con la misma estrategia. Algunas aplicaciones se benefician enormemente de cloud-native; otras requieren más planificación antes de moverse.

Lo segundo es definir qué quieres lograr con la migración. ¿Reducir el gasto en datacenter? ¿Mejorar la disponibilidad? ¿Habilitar trabajo remoto? ¿Acelerar el desarrollo de nuevos servicios? Los objetivos determinan qué tan profunda debe ser la transformación y qué proveedor y arquitectura tienen más sentido.

Y lo tercero — que suele subestimarse — es el componente humano. La nube requiere nuevas capacidades en tu equipo: gestión de costos cloud, seguridad en entornos distribuidos, DevOps, arquitectura cloud-native. Invertir en esas capacidades no es un gasto secundario. Es parte de lo que determina si la migración genera valor o genera frustración.

Fuentes: Gartner (2025), IDC, Precedence Research, Grand View Research, Flexera 2024, McKinsey Global Institute


Andrés Lozada
Executive Director, SUMāTO Group · Cloud · Infrastructure · Cybersecurity · Digital Transformation
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