Cada diciembre me siento con nuestros equipos y con los comités directivos de varios clientes en la región a hacer el mismo ejercicio: separar las modas pasajeras de las tendencias que de verdad cambiarán cómo competimos el año entrante. Para 2019 el ruido es considerable —cada proveedor promete revolución— pero detrás de ese ruido hay seis o siete movimientos que sí merecen un lugar en la agenda de cualquier CIO en América Latina. En este artículo se los presento como lo haría frente a su junta: con la tendencia, su implicación de negocio y una idea clara de cómo priorizar.
En corto: 2019 será el año en que la nube deja de ser un destino para convertirse en una arquitectura híbrida y multinube, en que la automatización pasa de pilotos aislados a programas de hiperautomatización, y en que la seguridad se incrusta en el desarrollo desde el primer día. Quien priorice valor de negocio sobre novedad tecnológica saldrá adelante.
Durante años la conversación fue binaria: ¿migramos o no a la nube? En 2019 esa pregunta ya está superada. La discusión real es cómo orquestar cargas de trabajo que viven simultáneamente en el centro de datos propio, en uno o varios proveedores públicos y, cada vez más, en el borde. La arquitectura híbrida y multinube deja de ser una excepción y se vuelve la norma.
Mi recomendación es tratar la nube como un modelo operativo, no como un proyecto de infraestructura. Si su organización aún está definiendo esa hoja de ruta, vale la pena estructurar una estrategia de nube antes de mover el primer servidor.
La proliferación de sensores, dispositivos conectados y la promesa del 5G empujan el procesamiento hacia el borde de la red. En lugar de enviar todo a un centro de datos lejano, el edge computing permite analizar y actuar sobre el dato en el punto donde se genera.
La automatización robótica de procesos (RPA) demostró su valor en 2017 y 2018 automatizando tareas repetitivas basadas en reglas. Para 2019 el salto está en combinarla con inteligencia artificial —reconocimiento de documentos, procesamiento de lenguaje, modelos de decisión— para automatizar procesos completos y no solo pasos sueltos. Es lo que empezamos a llamar hiperautomatización.
Para los comités que buscan resultados tangibles en el corto plazo, un programa bien gobernado de automatización RPA suele ser la inversión con retorno más visible del portafolio.
Muchas organizaciones invirtieron en lagos de datos y herramientas de analítica, pero siguen sin poder confiar en sus propios números. DataOps trae al mundo del dato las prácticas que DevOps trajo al software: automatización, pruebas, versionado y colaboración entre quienes producen y consumen datos.
El viejo modelo de revisar la seguridad al final, justo antes de salir a producción, ya no resiste el ritmo de entrega que exige el negocio. DevSecOps incrusta los controles de seguridad en cada etapa del ciclo de desarrollo: la seguridad se mueve "hacia la izquierda", al inicio.
En un entorno de amenazas que no deja de sofisticarse, integrar la ciberseguridad desde el diseño es la diferencia entre gestionar el riesgo y reaccionar a una crisis.
El 5G todavía no es una realidad masiva en la región, pero 2019 es el año para entender su impacto. Mayor ancho de banda y latencia mínima habilitarán casos de uso —IoT industrial, vehículos conectados, realidad aumentada— que hoy no son viables.
Ninguna organización puede perseguir las siete tendencias a la vez. Por eso, frente a cada iniciativa, propongo a los comités hacerse tres preguntas:
Mi consejo para 2019: elija dos o tres tendencias con impacto directo en su modelo de negocio, ejecútelas con disciplina y deje las demás en modo observación. La dispersión es el enemigo silencioso de la transformación.
¿Por dónde debería empezar un CIO en 2019?
Por la tendencia que conecte con una prioridad de negocio que su junta ya reconozca como urgente. En la mayoría de los casos, eso significa consolidar una estrategia de nube híbrida y lanzar un programa de automatización con retorno medible en pocos meses.
¿La hiperautomatización reemplazará empleos?
Reemplaza tareas, no personas. Bien gestionada, libera al equipo de trabajo repetitivo para enfocarse en análisis, relación con clientes y mejora de procesos. El reto real es el acompañamiento del cambio, no la tecnología.
¿Vale la pena invertir en 5G y edge computing si aún no hay cobertura plena?
Sí, pero con mesura. 2019 es para entender, pilotear y dejar la arquitectura preparada. La inversión grande llega cuando los casos de uso y la infraestructura maduren.
¿Cómo evito gastar en tecnología que luego no usamos?
Atando cada iniciativa a un caso de negocio con métricas claras y plazos cortos. Si una inversión no puede demostrar valor en un trimestre, conviene reducir su alcance antes de escalar.
La agenda de 2019 no se trata de adoptar todas las tendencias, sino de elegir las correctas para su realidad y ejecutarlas con disciplina. El mejor punto de partida es un diagnóstico honesto: dónde está su organización hoy, qué capacidades tiene y cuáles son las dos o tres apuestas con mayor retorno.
En SUMāTO acompañamos a comités directivos de la región a construir esa hoja de ruta, priorizando valor de negocio sobre novedad tecnológica. Si quiere preparar la agenda de TI de su organización para 2019, conversemos sobre un diagnóstico a la medida de su contexto.